Gracias a mi media manzana hoy en día César y yo sonreímos a diario.


Bibiana, 38 años, Meta, Barranca De Upía - Cesar, 39 años, Antioquia, Envigado


En abril de 2015 coloqué mi perfil en mi media manzana con la esperanza de encontrar un amigo virtual mas que una relación real, ya que anteriormente había intentado sin éxito en otros sitios web, donde pululaban los hombres de mala ortografía o en busca de charlas o encuentros lascivos. Inicialmente, me contactaron varias personas agradables con las cuales tuve algunas conversaciones. En ese mismo mes me contactó César, quien respondió con algo más que un monosílabo a mi pregunta inicial relacionada con la frecuencia de su sonrisa. De esta pregunta pasamos a correos que iban y venían sobre nuestro trabajo, forma de ser, filiación política, creencias religiosas y gustos musicales encontrando gran afinidad en cada una de las respuestas. Llegué incluso a pensar que había dicho algo al respecto en mi perfil y que él se limitaba a copiarlo. Al ganar confianza, pronto pasamos a otros medios de comunicación que nos permitieron mayor fluidez en la charla, llegando a ser diaria y continua a través del día desde esa fecha hasta hoy.

Nuestro primer encuentro real se produjo en Bogotá casi un mes después de habernos “conocido”. A ambos nos pudo la curiosidad y nos agradamos mucho desde el inicio, aunque no puedo decir que fue un flechazo total. Fue gracioso saber que yo estaba fuera de su rango de búsqueda por la gran distancia que nos separaba y él del mío porque su estatura era inferior a lo que yo definía ideal. El había optado por buscar en internet ya que es algo tímido y yo lo hacia porque al vivir en un sitio distante, mi circulo social era reducido.
Para finales de mayo, con la comunicación continua y el mayor conocimiento mutuo decidimos vernos de nuevo en la capital, el punto mas equidistante para los dos y ya menos prevenidos y decididos a apostar el uno por el otro empezamos nuestra relación, la cual al cabo de un mes ya se había vuelto formal. Nos encontramos dos veces por mes y la distancia mas allá de un tropiezo se volvió un pretexto para conocer diferentes sitios del país y viajar, la cual es una de nuestras aficiones compartidas. Ya conocimos nuestras familias, nuestros lugares de nacimiento, sitios de trabajo, amigos y hasta mascotas. Mi hija ha sido muy empática con César y andamos tan felices que tenemos comprados pasajes hasta dentro de seis meses y contemplamos planes serios a futuro.

Actualmente nos damos cuenta que los detalles que creímos tan importantes en realidad no tienen que ver con la personalidad del ser buscado o que aunque existan personas no gratas en la red, también existen otras personas como nosotros que por una u otra circunstancia no encuentran a esa persona anhelada dentro de su cotidianidad.

Gracias a mi media manzana hoy en día César y yo sonreímos a diario.